Automedicación

Medicar a un niño parece sencillo, pero requiere ciertos cuidados, sobre todo cuando vayas a administrarle medicinas de venta libre. Descubre 10 cosas que nunca debes olvidar a la hora de darle medicina a tu hijo.

Si bien no se recomienda automedicarse cuando los adultos nos sentimos mal, puede ser sencillo decidir qué medicamento tomar para aliviar el malestar, sobre todo cuando se trata de enfermedades cotidianas a las cuales ya estamos acostumbrados o ya hemos consultado con el médico.

Existen medicamentos de venta libre que si se administran con precaución no deben causar problemas de salud.

En el caso de los niños, en cambio, el administrar medicina requiere de ciertos cuidados. Si tu hijo/a se enferma, no dudes en seguir estos consejos:


10 cosas que nunca debes olvidar antes de darle medicina a un niñ@

  • Asegúrate de tener medicamentos especiales para niños
    Recuerda que -en estos casos- el niño no debe ser considerado una persona pequeña, y que por lo tanto si un adulto toma una píldora X, al niño no podemos darle media o un cuarto y listo.
  • Más dolor no significa más medicina
    Respeta las cantidades y la frecuencia que indica la etiqueta o que te ha indicado el médico o el farmacéutico. Que le des más remedio no significa que vaya a sanar más rápido, por el contrario, puede ser peligroso para el niño. Por ejemplo, no sólo puede no ser más efectivo, se puede intoxicar.
  • Utiliza un buen medidor
    En general, cuando adquieres un medicamento incluye un medidor propio. Siempre utiliza ese o uno equivalente. Una cuchara de cocina, por ejemplo, puede no contener la cantidad de medicina necesaria para tu hijo.
  • Controla las cantidades
    La cantidad requerida por cada niño depende de su peso y tamaño. Si compartes medicamentos entre 2 o más niños, por ejemplo, ten en claro la dosis que requiere cada uno, que puede ser diferente entre ellos.
  • ¡Cuidado con la interacción de medicamentos!
    Recuerda comentarle a tu médico qué otras medicinas, suplementos o hierbas está tomando tu hijo, para evitar que la mezcla de provoque una reacción inesperada no deseada. O que no deban mezclarse.
  • Conserva los medicamentos en un lugar seguro
    Mantén la medicina siempre fuera del alcance de los niños, consérvalos en un lugar seco y fresco (a menos que específicamente te indiquen algo diferente), y una vez que tu hijo termine el tratamiento desecha lo que haya sobrado.
  • Corrobora las fechas de vencimiento
    Ya sea cuando se trate de algún medicamento que tenías en casa o de una medicina que estés por comprar, siempre revisa que no esté vencido.
  • Organiza las medicinas
    Sobre todo si tienes más de un hijo, lo ideal es que anotes en el envase a quién pertenece el medicamento y cómo administrarlo.
  • Termina el tratamiento
    No suspendas el tratamiento que te dio el médico tan pronto tu hijo comience a sentirse mejor, ya que en algunos casos puede ser peor y los niños pueden tener una recaída posterior.
  • ¡Los niños no pueden tomar aspirina!

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